Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse... Temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.           ¡Denunciar es nuestro deber cristiano!
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Dentro de la Jaula

Periódico El Nuevo Día

Noticias del 18 de mayo de 2008
Dentro de la Jaula Sectas Conocidas Individuos Destruidos

en el

Periódico El Nuevo Día

Castigos corporales severos. Obediencia ciega al líder. Silencio absoluto. Quienes que se acercan a algunas sectas religiosas buscando sustento espiritual pueden encontrar sorpresas desagradables.

Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com

Líder Juan Angel ColladoDe rodillas, con la cabeza cubierta por un paño negro, los brazos extendidos y una vela en cada mano, una monja y un cura pedían perdón por sus “fallas” ante el liderato de la Misión de la Virgen del Pozo en Sabana Grande. El silencio sólo era interrumpido por los gemidos de la monja -que empapó el paño con sus lágrimas- y el llanto de la madre del cura, que estaba presente. ¿Qué habían hecho que requiriera tal sometimiento? Sólo el líder de la secta, el llamado vidente Juan Ángel Collado, lo sabía. Era un misterio para sus seguidores, pero ninguno osaba indagar. Igualmente, sólo el líder decidía si el arrepentimiento era genuino o no. El “rito de súplica”, o penitencia, se cumplía cada vez que un miembro de la secta no cumplía con sus tareas, cuenta Ana Colón, quien perteneció por tres años al grupo fundado por Collado. Este alegaba que la Virgen María se le había presentado durante 35 días consecutivos cuando él era un niño de ocho años y le había enviado “mensajes” que él debía difundir. Ana Colón puede hablar ahora sin trabas. El miedo y el pánico a ser “condenada y perder el alma” la mantenían sumisa y leal. La intimidación le impedía cuestionar, analizar y mucho menos, abandonar el grupo. Y esa es la norma de cualquier secta para mantener cautivos a sus adeptos.

¿Quiénes son vulnerables?El silencio es otra norma. Hace alrededor de un mes, un juez de Texas determinó que 416 niños que permanecen bajo custodia de las autoridades tras una redada en las instalaciones de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, una secta polígama, están en riesgo de abuso sexual y deberán seguir bajo vigilancia policial por tiempo indefinido. Las madres pertenecientes a la secta no han querido dar información a las autoridades.

Si los sacrificios, los castigos y el miedo están tan presentes, ¿por qué decenas de personas deciden formar parte de sectas? ¿Por qué optan por seguir a un líder que los impulsa a entregar sus propiedades -como en el caso de la secta del reverendo Sun Myung Moon-, aislarse de sus familias, cambiar su manera de vestir, pensar, vivir, comer y hasta hacerles creer que tendrán junto a él o ella beneficios inimaginables porque es el profeta, el mesías o el elegido? ¿Qué los hace ser tan vulnerables y fieles hasta el punto de quitarse la vida si se les ordena, como ocurrió trágicamente en la Masacre de Guyana en 1978?

Perfil del líderLas sectas no son un fenómeno ajeno a nuestra Isla. La etnógrafa y experta en sectas, Enid Miranda, asegura en su libro titulado ‘Las sectas que nos invaden’, que en Puerto Rico hay más de mil. Algunas manifestaciones recientes del fenómeno:

- En el 2005, una secta mariana estremeció a la Iglesia Católica porque su líder, Edwin González Concepción, hacía creer que los suyos eran el “pueblo elegido” y el papa Benedicto XVI era el Anticristo. Junto a decenas de hombres y mujeres que se le unieron en Aguada fue excomulgado de la Iglesia Católica.

- En el 2004, varios seguidores del pastor Luis J. Laborde Salas, creador de “La Voz del Tercer Ángel” en Utuado, se quedaron con el cadáver por varios días en espera de que resucitara.

- Este año murió en prisión el pastor José Candelario Ayala, condenado por violar a una niña de 12 años como parte de un supuesto rito de compromiso con Dios.

- En el caso más notorio, el Ministerio Internacional Creciendo en Gracia, liderado por José Luis de Jesús Miranda, el puertorriqueño que se ha autoproclamado “Jesucristo Hombre”, cuenta con miles de seguidores en Puerto Rico, Latinoamérica y Estados Unidos.

Enid Miranda cuenta que conoció “un líder sectario, cerca de Salinas, que aseguraba que había venido en una cápsula tipo Tylenol y se le insertó en la vagina a su madre terrestre”.

El fanatismo al que llegan muchos de los adeptos, explica por su parte el sicólogo clínico, José Bestard, les hace defender a su líder ciegamente pese a que hayan creencias contrarias a la razón, denuncias de abuso sexual o hasta la comisión de delitos. Incluso pueden ver el maltrato y la agresión física “como una filosofía dentro de ese movimiento”. “Si el líder tiene sexo conmigo lo ven como bueno, como un privilegio y así hay muchas sectas en Estados Unidos. En Puerto Rico se da con el pastor y si es con el pastor no es problema, porque él es el pastor. Eso es fanatismo”, recalca Bestard.

En el plano legal hay un agujero con respecto a las sectas, dice Miranda. Hasta que no se pruebe que hubo la comisión de un delito no son procesables ante la justicia. “Cuando una persona logra salir de una secta tiene unas huellas y un temor que no le permite acudir ante las autoridades. Tiene que tener un tiempo para sanar. En lo que eso sucede prescriben los posibles delitos”, dice la etnógrafa.

La mayoría de los adeptos son mujeres, ya que culturalmente se les enseña a ser más espirituales y emocionales que los hombres, indican la siquiatra y la etnógrafa. Asimismo, las mujeres tienden a buscar ayuda más que los hombres cuando tienen problemas.


Líderes que manipulan

“Soy un pensador. Soy su cerebro. Si quieren unir su esfuerzo al mío, lo harán obedeciéndome estrictamente. Porque lo que yo hago, no lo hago a ciegas, es bajo el mandato de Dios. No habrá quejas ni objeciones por lo que deberá hacerse, hasta que hayamos establecido en la Tierra el Reino de Dios”.

Quien así se dirige a sus seguidores es el coreano Sun Myung Moon, líder de la secta que lleva su nombre. Moon ejerce tal control sobre sus acólitos que les hace entregarles todos sus bienes y hasta les indica con quién debe casarse cada miembro de la secta.

Sin embargo, ese otro lado de la moneda, muy distinto al del consuelo espiritual, no se conoce de golpe. Ana Colón cuenta que la persona que la reclutó para la Misión de la Virgen del Pozo le habló de las bondades de rezar y los atributos de la Virgen. Hasta llegó a invitarla a cenar y a darle obsequios. Nunca le advirtió de los $40 que tenía que pagar semanalmente o de los castigos a los que sería sometida si no cumplía.

“Estas personas son auténticos encantadores de serpientes”, dice Enid Miranda. “Te engañan y no te lo van a decir. Te enamoran. Persiguen el poder económico, pero también el poder por el poder mismo”.

Poseen una personalidad simpática, un verbo fluido y seguidores que los ayudan a obtener sus propósitos. Buscan conocer las debilidades, intimidades y sentimientos de sus fieles y procuran el aislamiento, para mantener control y obediencia.

“La programación sicológica se consigue a base de controlar lo que comen (los fieles). Se bajan las dosis de carne, de cosas que te puedan dar calorías, para que no estés alerta. Se limitan las horas de sueño y hay quienes dan brebajes o somníferos”, dice Miranda, quien es también catedrática de filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce.

Entretanto, tres religiosos consultados reconocen que las distintas iglesias fallan, al permitir que exista una gran brecha con el pueblo que propicia que sean carnada fácil de las sectas. Por ende, admiten que deben educar más sobre este tema y, sobre todo, atender “directamente” las necesidades espirituales y emocionales de la gente.

“No hemos crecido espiritualmente al nivel que hemos crecido científica y económicamente”, puntualiza el padre Willie Peña, de la parroquia Santa Bernardita de Río Piedras.











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Last changed: 01/21/12

 ¡Denunciar es deber de todo cristiano!        Las sectas destructivas buscan desvíarte del único y verdadero camino que es Cristo, en quien se encuentra la plenitud de los medios de salvación.     Las sectas destructivas son un peligro, no tan solo a nivel espiritual, el daño psicológico, físico y económico a veces llega a ser devastador.     Las sectas destructivas sin denominarse satánicas, en la práctica también lo son.