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Una religión auténtica nunca obliga, no chantajea, no
enajena, difama ni jamás amenaza con maldiciones a quien retira su
membrecía, llamándole "traidor", con el único objetivo de retenerle. Una
religión respeta las decisiones de sus fieles, no impone cuotas, trabajos, etc.,
a cambio de la salvación del alma de nadie. Tan solo motiva y les recuerda a sus
fieles las enseñanzas de la doctrina que promulgan. Un aspecto bien importante
que intentamos aclarar siempre a las víctimas que nos contactan es acerca de la
diferencia que existe entre lo que es una auténtica religión y lo que es una
secta.
Definimos lo que es una religión, según la dada por la doctora en Conducta Organizacinal de la Universidad de Northern Kentucky, Kathleen S. Verderber, como un sistema de creencias compartido por un grupo que ofrece objetivos de veneración, rituales de adoración y un código de ética'; pero debido al creciente surgimiento de 'sectas destructivas', que hoy día proliferan por doquier
y se identifican como representantes de alguna religión oficial, hacemos en este lugar una responsable diferenciación entre lo que es una secta detrimental y peligrosa para la salud pública y lo que es una inofensiva religión, cuyo fin debe ser el de satisfacer las necesidades emocionales, sociales y psicológicas de los individuos.
Las religiones ofrecen un servicio y aquellos grupos que las representan,
guardando dentro de sus prácticas Técnicas de Persuasión Coercitiva'
serán identificadas apropiadamente por nuestra organización como 'sectas peligrosas', dentro de este lugar.
Las sectas peligrosas son sistemas totalitarios dictatoriales que se valen de técnicas de manipulación mental degradante y se presentan bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural o de otro tipo socialmente aceptable. Controlan y someten a sus adeptos, afectándoles negativamente la vida laboral, familiar y social, con el objetivo ulterior de alcanzar el poder social y económico de la entidad grupal.
Dentro de una auténtica religión oficial, independientemente
de la forma en que esté organizada, los que son líderes, maestros, ministros,
sacerdotes, etc., se limitan a ofrecer los rituales religiosos, pero la doctrina
y colecta de dinero no es invasiva. La doctrina gira alrededor de la fe en Dios
exclusivamente, jamás fe en la supremacía y sobrenaturalidad de sus líderes. La
doctrina se limita a las Sagradas Escrituras, al tema del amor de Dios por
nosotros y de nosotros hacia Dios y hacia los demás seres humanos. Se limita a
ser claramente educativa. No invade la vida personal de sus miembros, con
técnicas para coaccionar o controlar. No lleva récord de quien asiste o no a los
ritos para evaluar la devoción de sus seguidores y coaccionarles a
comprometerse. La membrecía y la ofrenda son completamente voluntarias. Una
auténtica religión nunca obliga, la conversión de cada miembro es voluntaria, es
completamente despersonalizada; más bien se limita a ofrecer un servicio
espiritual completamente gratuito, sustentado con donaciones, sin cuotas
permanentes ni obligatorias; pues es un servicio para todos, los más ricos y los
más pobres, considerando, respetando y apreciando la dignidad humana.
En cambio, una secta es invasiva, la vida del adepto es
sometida a la observación y al análisis de sus superiores. La destrucción de la
autoestima en el adepto es siempre utilizada como técnica de coerción. Un
ambiente ilusorio alrededor de la imagen de los maestros reina ambientalmente.
Las sectas crean un ambiente jerárquico, estratificado internamente y altamente
discriminatorio. Algunos gozan de altas distinciones de poder, conocimiento del
mundo divino, sabiduría general o dones espirituales y/o sobrenaturales, mientras que
una gran mayoría son desestimados y algunos menospreciados, humillados o
inclusive maltratados. Los que se encuentran en la cima gozan de prestigio,
estima, poder y reciben información divina y sobrenatural privilegiada; en
oposición a los adeptos que se encuentran en el último nivel estratificado de
poder social, dentro del grupo. Es un grupo sometido a un régimen totalitario y
dictatorial, dirigido por uno o varios líderes. En otras palabras, la estructura
de poder se distribuye en forma piramidal, quedando en la base los adeptos
esclavos y en la cúspide los líderes idolatrados o endiosados por el resto
del grupo. Dentro de una secta, el líder utiliza técnicas de manipulación
mental degradante para manipular mentalmente a sus adeptos.
Para poder mantener al grupo sometido y controlado,
implementan una doctrina extremista. Inducen en el adepto la creencia de que sus
maestros o líderes con muy buena intención, le están ayudando a eliminar todos
sus defectos o pecados. Tal creencia es sencillamente una trampa perfecta. Al
creerlo el adepto, ya de inmediato está aceptando la superioridad, dependencia e
invasión de sus líderes sobre todas sus decisiones personales. Su líder
espiritual podrá cuestionarle, imponerle trabajos, obligaciones económicas y
hasta podrá maltratarle, infligiendo castigos, cuando lo considere necesario. El
líder necesita convertir al adepto en un ser incapacitado para identificar
malicia alguna en él; así podrá mantener su prestigio y posición,
mientras ejerce libremente sobre todos su voluntad.
Una creencia o una fe religiosa no es un criterio que
aisladamente podría utilizarse para identificar lo que es una secta peligrosa;
ya que para que sea considerada peligrosa, tiene que existir coerción ejercida
por los líderes hacia sus miembros, que les obedecen y se someten, muy
convencidos de hacerlo voluntariamente. El grupo deposita total confianza en su
líder, desarrollando en su palabra una fe ciega. Este líder alegará haber sido
escogido por Dios para expresar Su palabra y voluntad sobre los hombres de la
Tierra. El líder es aceptado por el grupo como su director espiritual. Lo que él
diga es voz de Dios y lo que él mande es mandato de Dios y se aprovecha de la fe
de sus seguidores para esclavizarles a sus fantasías y delirios, terminando por
esclavizarles al negocio de su empresa sectaria, haciéndoles creer que cumplen
con la voluntad de Dios, al someterse humildemente a su labor misionera.
Las sectas son un negocio, cuyo éxito dependerá de la demanda
de su producto; así que el producto tiene que satisfacer al máximo las
necesidades de sus clientes. El producto tiene que poseer propiedades curativas
o milagrosas. La persona suele convencerse al ver demostraciones. Los líderes
sectarios tienen claro sus objetivos y harán lo imposible por alcanzarlos, a
toda costa. El líder intentará cuánto se le haga posible para capturar a sus
clientes; o sea, para reclutar a sus adeptos. Para lograr el éxito de su empresa
querrá ganarse la confianza de éstos, pero más que convencerles y fanatizarles
con su producto, intentará infundir en ellos idolatría hacia su persona, para
que jamás duden de sus directrices y exigencias. Se presenta ante todos como
poseedor de un don único espiritual que le permite transmitir ocultos
conocimientos espirituales o divinos, pertenecientes al mundo sobrenatural.
El líder sectario triunfa en su primer objetivo, que
es reclutarles, cuando logra hacerles creer en su 'sabiduría suprema' o
'sobrenaturalidad mística'. Así morderán el anzuelo y automáticamente se
convertirán en un gran capital de dinero para su empresa. A partir de entonces
trabajarán promocionando la misión, que en resumidas cuenta será trabajar
vendiendo los productos del negocio sectario, recibiendo el mínimo de sueldo
posible o ninguno.
Toda secta es un negocio disfrazado de fe religiosa, enseñada
por líderes empresarios, a través de organizaciones, grupos de misioneros
religiosos, escuelas, institutos o entidades benéficas. El producto de la
empresa es su doctrina; para venderlo exitosamente tienen que adaptarlo a la
cultura de su localidad. Podríamos decir que Américas es predominantemente
cristiana y por ello, la doctrina esotérica (supone iniciación y practica
de ocultismo) cristiana es la que predomina en nuestro continente. El esoterismo
cristiano mantiene motivado al adepto, haciéndole creer que salva al mundo, si
cumplen la misión que, según las enseñanzas de su líder, cada cual ha recibido
de Dios.
Poder de Captación y de Sometimiento de la Doctrina Sectaria
¿Cómo funciona?
Funciona igual a cualquier negocio. Desde el punto de vista
comercial, analice cuándo es que usted decide comprar un producto, cuando usted
se da cuenta de que es curativo o lo necesita y le resolverá algún problema
descubierto y satisface alguna necesidad. Los comerciales cumplen la función de
promocionar los productos, usted escucha la información, ve la demostración y
luego decide tratar el producto para ver si funciona. El producto tiene que
demostrar ser eficaz para que usted continúe utilizándolo. Quien conoce de
mercadeo sabe que en términos de venta, la sugestión juega un papel muy
importante; dos o tres personas emocionadas y exaltadas que aseguren eficacia o
curación será más que suficiente para que un grupo completo crea en el producto.
En el caso de las sectas trabaja exactamente igual, porque una secta
verdaderamente es un negocio. Sin embargo, el precio a pagar es bien alto, será
dejarlo todo, costumbres de vida y relaciones. Desgraciadamente muchas personas
se convierten en fácil presa, al sentirse atraídas por la curiosidad que sienten
hacia el misticismo, hacia los temas apocalípticos y por fantásticos y
maravillosos milagros, de los cuales se aprovechan los líderes sectarios.
La doctrina sectaria entremezcla verdades de fe de la
doctrina en la cual se crió el adepto con nuevas verdades de fe fabricadas por
el líder, totalmente falsas. Si la localidad es budista la secta se presentará
como budista, si es hindú y cristiana se disfrazará de tales creencias
religiosas. En muchos países las organizaciones religiosas están exentas de
impuestos y una secta podría ser el más remunerado negocio para un inescrupuloso
empresario de cuello blanco, que decida aprovecharse de la fe religiosa de una
población. El esoterismo resulta ser un producto ideal, ya que es ocultista e
incluye el elemento místico religioso. El esoterismo compone un conglomerado de
doctrinas distintas, místicas, que atraen al curioso por medio del misterio y el
secreto. Al conglomerado de doctrinas se le llama ‘sincretismo religioso’. Los
movimientos esotéricos promueven alquimia hermética, hinduismo, budismo y
cristianismo y fácilmente se adaptan a cualquier doctrina. En el contexto de los
nuevos movimientos religiosos, hablar de sincretismo es hablar sin duda de la
Nueva Era. Es una Nueva Era porque según sus propulsores, ellos promulgan
una doctrina superior a la doctrina transmitida tras los siglos por las religiones tradicionales,
cuya doctrina resulta ser demasiado sencilla, propia para las mentes simples de quienes
son incapaces
de comprender la sabiduría mística que ellos agraciadamente conocen. Los promotores de la Nueva Era se sienten privilegiados al ser
poseedores de tal sabiduría e iluminación adquirida, gracias a las directrices
de sus guías espirituales. Sin embargo, la Nueva Era hace mayormente referencia a los movimientos cristianos, al declarar que la era de
Jesucristo ya pasó y ha ´llegado la hora´ o 'era' en que tienen que lanzarse a
convertir el mundo; llamándoles a un despertar de la consciencia, a través de
sus métodos místicos y secretos.
Los líderes sectarios persuaden a sus miembros para que
inviertan todas sus energías en conseguir que cuanta persona posible que
conozcan, asista a sus actividades proselitistas, cursos, charlas, retiros,
reuniones, etc. Según el líder sectario, esa es la encomienda que Dios le ha
dado a cada uno de los adeptos. Todos deberán darlo todo por su misión, hasta
sus vidas si es necesario. Los persuaden también para que crean que únicamente
siendo miembros del grupo privado o secreto, al cual pertenecen, es como tan
solo podrán cumplir con todas sus encomiendas e igualmente evolucionar y
ascender espiritualmente, dentro del mundo divino. La mayoría de las doctrinas
sectarias promulgan que ‘enfrentamos ahora la Nueva Era del conocimiento divino,
revelada especialmente a su grupo escogido y privilegiado’.
El esoterismo es una excelente carnada de reclutamiento para
las sectas en los países cristianos. Las sectas esotéricas, en las Américas,
generalmente promulgan que ellas son las poseedoras de la verdadera doctrina
cristiana; la que en secreto Jesucristo transmitió a sus apóstoles y ellos, en
forma privilegiada, conocen. Según ellos, los feligreses y Obispos de la Era
Cristiana Primitiva eran incapaces de comprender el misticismo de la doctrina
cristiana por falta de la 'iluminación' de su consciencia y entendimiento, a
través del Espíritu Santo, debido a su limitado crecimiento espiritual. Por lo
general, los líderes sectarios claman que el 'camino verdadero' lleva al hombre
espiritualmente elevado, a traspasar la barrera de la materia, para entrar en el
mundo sobrenatural. Creen que todos podemos llegar al nivel de Cristo. Algunas
sectas de la Nueva Era hacen referencia al proceso de 'cristificarse'; en otras
se hace referencia a llegar al 7mo. Plano o en lograr ascender al 7mo. Nivel del
ser y para otras sectas esotéricas es sencillamente sobrepasar pruebas,
destruyendo el ego (luchando contra el 'yo'; o sea, contra las propias
necesidades físicas, psicológicas, emocionales y sociales), para llegar a ser
iguales a Mahoma, Buda y a Jesucristo. De esta manera, las sectas esotéricas le
ofrecen al hombre el premio del poder; algunas sectas prefieren hablar del
privilegio de 'dones sobrenaturales', lo cual resulta ser sumamente atractivo
para el neófito, para el adepto convertido a la nueva doctrina revelada. Las
sectas esotéricas promueven el triunfo de la Nueva Era, ya que la
misión
encargada al hombre durante la Era de Piscis (era de Jesucristo) fracasó, debido a que la humanidad no comprendió, el 'verdadero camino' que Jesucristo les llamó a seguir.
Dicen que Jesucristo le dejó a la humanidad el 'verdadero
camino' a seguir, pero su era no triunfó en lograr que el mundo lo comprendiese,
a través de los siglos. Por ello explican que éste es el tiempo de 'la hora' de la
'Nueva Era', con una nueva misión y otro enviado. 'Dios envía a el líder' como emisario para anunciar que llegó el tiempo de 'la hora' de convertir al mundo para poder revelarle secretos y misterios espirituales de salvación. Las sectas Nueva Era consideran
que en la actual "Era de Acuario", sucesora de la ‘Era de Piscis’, en la que
nació Cristo, debe hallarse también una nueva fe, que esconde influencias orientales, espiritistas, esotéricas y algunas de ellas también creen que espiritual o psíquicamente el líder puede contactarse en privado
con extraterrestres. Según la Nueva Era, la Era de Acuario es una era dorada, de entendimiento y armonía, y superadora de los conflictos creados por los creyentes de las religiones, que no pudieron
comprender los «misterios» y profundas enseñanzas, que en secreto Jesús el Cristo
y otros iluminados ascendidos, comunicaron tan solo a algunos elegidos. Su misión general es convertir al mundo a su doctrina, superando las creencias
religiosas individuales con el proselitismo que utilizan para promoverla.
Puede observarse, que los discursos dentro de las sectas esotéricas están llenos
de constantes acusaciones hacia las iglesias cristianas tradicionales,
especialmente hacia la Iglesia Católica. El líder sectario utiliza falsas premisas y conclusiones (para los adeptos son verdades de fe), que justifican las
Técnicas de Persuasión (Mensajes persuasivos, sugestivos o hipnóticos
que demandan una respuesta específica) Coercitiva (les compromete y obliga)
constantemente para controlarles totalmente. Así controlará sus acciones al
igual que si tuviese un control remoto. Las 'Técnicas de Persuasión Coercitivas'
que el líder sectario desarrolla, quedan justificadas por 'verdades de
fe' que son falsas, pero irrefutables para los adeptos. Funcionan según la lógica de premisas ciertas entremezcladas con falsas, totalmente sugestivas. Las verdades de fe o esquemas de creencia de los individuos, son análagas o equivalentes a las premisas ciertas que posee sobre cualquier asunto. Cuando estas premisas o esquemas de ideas y creencias son impactadas por la incorporación de nuevos datos, entra en juego el proceso cognoscitivo de la asimilación y surge en el individuo la necesidad darle sentido a todo, para encontrar el equilibrio, con alguna explicación que dé sentido a lo inexplicable y poder mantener de esta manera la congruencia de ideas.
A través de técnicas hipnóticas y otras técnicas de persuasión coercitiva, el líder puede inducir nueva información en la mente de sus adeptos que podría ser antagónica y contraria a sus valores, creencias e ideas. Cuando el líder, a través de estas técnicas, induce en sus adeptos un estado de sugestión mental, dentro del cual les hace asimilar información en forma indiferenciada,
afecta variados niveles de complejidad en sus conciencias. El acto de asimilar nueva información a un esquema de ideas existentes, que no guarda concordancia con los valores y creencias del individuo,
produce en ellos gran confusión. La mente permanece en estado de confusión hasta el momento en que entra en juego la
'crítica consciente', que busca armonía entre las ideas que resulten ser mutuamente antagónicas y opuestas, tiende a buscar un estado final de objetividad. Buscar el equilibrio y la razón es una función normal de la inteligencia que busca resolver el 'conflicto cognoscitivo' que se genera. La mente busca acomodar ideas incompatibles entre los esquemas de ideas existentes que sean congruentes.
Los procesos mentales de asimilación y acomodación,
durante la inducción sugestiva permanecen indiferenciados, pero la mente ejerce su función de llevar tales procesos a un estado final de objetividad y equilibrio, con el objetivo de que puedan funcionar coordinada y complementariamente. Es cuando la nueva doctrina
se presenta como respuesta, porque acomoda las ideas, a la vez que el adepto siente la impresión de haberlo comprendido todo
finalmente; cree haber experimentado una iluminación de la consciencia, porque
ha entendido algo que antes no podía comprender. Las técnicas de persuasión coercitiva que utiliza el líder refuerzan de esta manera las ideas asimiladas. Las inducción sugestiva impone la creación de nuevas estructuras o esquemas mentales en la mente de los adeptos, afectando su forma de reaccionar ante el medio ambiente. Desde el punto de vista filosófico, se explica sencillamente bajo la lógica de entremezclar premisas ciertas con premisas falsas, llevando al adepto a conclusiones falsas, provocando en éste la alteración de su conciencia y percepción de los eventos experimentados. Por ejemplo, si consideramos que la premisa cierta del adepto es 'su creencia en que hay que debe hacer la voluntad de Dios' y la premisa falsa es 'creer que su líder es un representante de Dios o es Dios mismo', concluirá que 'tiene que obedecer, sin lugar a dudas, a su líder para poder hacer la voluntad de Dios'. Cualquier premisa falsa que acepte el adepto le llevará a
otras conclusiones falsas, relacionadas entre sí. En la medida en que más integre y asimile premisas falsas, desprendidas de la
premisa principal ('lo que haga o diga el líder es voluntad y palabra de dios'), más aumentará la fuerza de la cadena mental de 'falsas conclusiones' que le atarán a la secta.
La premisa principal es el gancho del cual se desprenden todas las demás premisas. Esto explica el problema existencial que sufren todos los adeptos de las sectas.
Casi todos los líderes sectarios enseñan 'falsas verdades de fe' como esta:
que 'la fe es contraria a la razón; y por lo tanto, nadie debe dudar ni
cuestionar sus revelaciones místicas y divinas'. Así es cómo
manipulan mentalmente a los adeptos, entremezclando e integrando nuevos
principios, valores y verdades de fe; a la vez que logra incentivarle a
promulgar la doctrina de su empresa.
Nuevas creencias de fe y valores o virtudes
claramente instruidas, permitirán una hábil manipulación mental sobre las masas.
El adepto desarrolla creencias falsas y valores totalmente trastocados, que le
motivarán a responder según la conducta esperada y demandada por el líder. Por
ejemplo, quien no mata ni hace daño lo hace porque su fe y valores le impiden
hacerlo. Los valores y creencias de los conocidos terroristas islámicos creen
que matar por Dios es el acto heroico de un santo, debido a que en el Corán está
escrito lo siguiente: “Combatid por Alá contra quienes combatan contra vosotros,
pero no os excedáis… Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os
hayan expulsado; porque la persecución es peor que el matar salvajemente" (El
Corán, Surah 2:190-191).
Desarrollar en los adeptos fe en la nueva doctrina sectaria, no ocurre de la noche a la mañana, sino lenta y sistemáticamente; a través de la integración previa de un gran cúmulo de información, ideas y creencias falsas. Estos datos son almacenados cognoscitivamente, en base a
varios 'esquemas' de datos registrados y organizados de acuerdo a una lógica de ideas y creencias relacionadas y entrelazadas, que
en su conjunto, producen el 'sistema intelectual o cognitivo'; y a su vez, explican e interpretan la percepción que se tiene del mundo real. El individuo va integrando, asimilando y acomodando ideas, que se entrelazan formando una cadena mental; o sea, la nueva doctrina sectaria.
Desde el punto de vista de la Psicología Constructivista de Piaget, el adoctrinamiento se explica de la siguiente manera: "el individuo integra una idea, que al no ser coherente con lo que conocía, se suscita en él un
'conflicto cognoscitivo' y éste le obliga a buscar 'acomodo' por la necesidad de encontrar equilibrio, al buscar relacionarlo y organizarlo, según los esquemas de ideas previamente existentes". El adepto, motivado por la confianza que tiene en su instructor e interés en aprender, lo asimilará como verdad de fe que no cuestionará, encontrando en la doctrina sectaria persuadida una respuesta adaptativa; así desarrollará nuevos esquemas de ideas y creencias.
Llegar a creer que 'su líder es el representante de Dios', requirará largas horas de charlas y de
la aplicación de técnicas coercitivas, completamente desapercibidas por los adeptos alumnos, tales como: meditaciones sugestivas para llevarles a experimentar vivencias irreales, trance extático o hipnótico, mensajes subliminales, sugestiones, Técnicas de Modificación de Conducta
aplicando las Teorías de Aprendizaje de Skinner, el Condicionamiento Clásico de Pavlov y otras
técnicas. Es un proceso que toma gran tiempo, pero el líder pondrá todo su esfuerzo en lograr su mayor objetivo: "el éxito de su empresa, a través del control mental sobre sus adeptos, al hacerles creer que su palabra transmite 'Sabiduría Plena' y sus instrucciones son producto de ella; por lo que, al cumplir con tales instrucciones, los adeptos creerán que sin lugar a dudas,
alcazarán logros y éxitos personales, cumplirán exitosamente con su misión de vida y/o realizarán la verdadera voluntad de Dios."
Para alcanzar tal nivel de persuasión, el líder entrelaza no una sino varias ideas, que van componiendo la nueva doctrina, no dándole tiempo al adepto para cuestionar cada una en detalle. En muchas ocasiones, el líder castiga la capacidad crítica del adepto y le entrena para que la supriman, enseñándoles prácticas basadas en creencias de superación, como lo es la 'negación del yo' o la 'supresión del ego de la alquimia hermética', haciéndoles creer que ejercer la crítica conciente o el cuestionamiento sería totalmente detrimental para el propio desarrollo espiritual y natural'.
Los nuevos esquemas de ideas, creencias y estímulos relacionados, hacen sentido bajo la nueva doctrina aprendida; por lo que cuestionarlas, estimuladas por datos e información de la realidad exterior, podría intensificar cualquier desequilibrio en el esquema de creencias del individuo, ocasionándole un grave 'conflicto cognoscitivo'. Por tal razón, el líder hará lo que esté a su alcance por evitar que ésto ocurra en sus adeptos. A esto se debe el que el líder sectario necesite enajenar a sus adeptos, enseñándoles también a rechazar y suprimir su propia 'capacidad crítica', alterando persuasivamente la consciencia individual y social de ellos. Ejercer la crítica consciente podría llevarles a descubrir y aceptar posibilidades contrarias, la comprensión de otros puntos de vista y de
'atar cabos'; implicaría para el líder el alto riesgo de perder a sus adeptos. Si los adeptos comienzan a ejercitar amplia y libremente su capacidad crítica nuevamente, éstos lograrían
liberarse de la secta, al poder romper alguno de los eslabones de las cadenas que les atan mentalmente. Esto no quiere decir que al escapar saldrán completamente liberados y recuperados; pues
ellos salen arrastrando largas cadenas
mentales, que seguirán afectándoles no tan solo la conducta, emociones y pensamientos, sino inclusive también físicamente.
Si no reciben ayuda terapéutica, las consecuencias podrían ser altamente perjudiciales. El daño psicológico y emocional está directamente relacionado con el tiempo de permanencia dentro de la secta y con el grado de peligrosidad de ésta.
Los valores y creencias pasadas quedarán totalmente reemplazados por las nuevas creencias y valores instruidos por
su infalible líder, cuya sabiduría debe ser aceptada como divina.
Las creencias y tus valores determinan tu conducta. Mira lo
que hace una persona y conocerás sus valores y creencias. Los adeptos se
convierten en "zombis" o "robots" que responderán a las demandas de su líder, en
contraposición a los valores y creencias de fe que dejaron anteriormente. Esto
sucede así porque el líder sectario se concentra en destruir los valores
y creencias anteriores que poseían sus adeptos, antes de ser dirigidos por él;
modifica la conducta de éstos, produciendo seres totalmente diferentes. Se
observa en éstos una personalidad muy distinta a la que tenían
anteriormente. A esto se debe el que desarrollen lo que aparenta ser una segunda
personalidad, completamente diferente a la que tenían antes de entrar en la
secta. Dentro del campo de la psicología esto se conoce con el nombre
del Trastorno Disociativo Atípico o no especificado de la Personalidad (DSM IV
sección 300.15); una de las varias
manifestaciones que se presentan cuando una persona desarrolla el Síndrome
del Adoctrinamiento Sectario. Cada falsa verdad
internalizada en la psiquis del adepto, por medio de una o varias 'Técnicas de
Persuasión Coercitivas', equivale a lo que representa un eslabón
mental entrelazado con otro. O sea, cada 'falsa verdad de fe' está lógicamente
relacionada con otra y el cúmulo de todas juntas, forman una cadena fuerte
mental que ata al adepto a la secta. La cadena es mental y por tal razón, para
desprogramar a un adepto hay que llevar al adepto a que se dé cuenta de cada
falsa verdad, haciéndole razonar y cuestionar cada eslabón. Para descubrir el
error y la falsedad de sus conclusiones, para poder recuperar el ejercicio normal de las reintegrar las ideas el adepto tendrá que someter al
criterio propio, análisis y cuestionamiento a cada uno de los eslabones.
Los líderes sectarios les enseñan a sus adeptos a luchar en
contra de la razón. Los entrenan para 'creer sin ver ni entender, aceptar,
someterse a la voluntad de Dios' revelada por el líder y a luchar en contra de
la propia inteligencia, que les lleva a razonar y a cuestionar todo lo que
aprenden. El líder sectario aplica psicología básica en sus adeptos, desarrollando
una metodología básica que compondrá una gama variada de técnicas de
persuasión coercitiva, que le permitirá producir el ‘lavado de cerebro’ deseado
para poder controlarles mentalmente. Los adeptos no se darán cuenta
de lo que les está pasando; sufrirán conflictos y cambios en los procesos cognoscitivos, psico-fisiológicos, perceptuales y conductuales, causados por
'estados alterados de consciencia inducidos', a través de las diversas técnicas de persuasión y coerción. Los procesos y funciones de la inteligencia se ven completamente alterados.
La conciencia individual y social se verán alteradas como producto de la integración de su conocimiento al medio ambiente, basado en falsa información sobre la realidad exterior. Las ideas, sentimientos o percepciones propias, se encuentran separadas del conocimiento consciente y no pueden ser recuperadas o experimentadas voluntariamente. El sentido de desasociego e incertidumbre le lleva a responder incoherentemente, desarrollando alta desconfianza en su criterio propio e intensa dependencia hacia las directrices de su líder. La persona sufre intensamente, pero muestra una personalidad ficticia y coaccionada por el líder y
por el resto del grupo. Se afectan la regulación de sentimientos e impulsos, la atención y la conciencia, la percepción de sí mismo, las relaciones interpersonales, la vivencia del cuerpo y las creencias y valores. El adepto simula ante todos su inestabilidad emocional, sus tendencias autodestructivas, preocupaciones en ocasiones suicidas, conductas arriesgadas y su dificultad para experimentar intimidad con otros. Al quedar alterada su capacidad analítica se les hace difícil identificar cualquier evento traumático experimentado. Sufren episodios disociativos, sentimientos de despersonalización y desrealización, alteraciones de la autopercepción, sensación de ineficacia, resentimiento, perjuicio y daño; sentimientos de culpa por sus sufrimientos, vergüenza y la sensación de vacío y ser incomprendidos. Las alteraciones en la relación interpersonal incluyen pérdida de la capacidad de confiar en los demás, tan solo en su líder; y por lo tanto, se les dificulta el establecer nuevas amistades. Algunos desarrollan conductas hurañas, falta de interés por las actividades sociales y en ocasiones sensaciones de desprecio, por el menosprecio inducido por su líder hacia todos los que no pertenezcan a la secta. Se observa cansancio fácil en el curso de cualquier conversación o interacción. Algunos terminarán sufriendo de somatizaciones. Las alteraciones de valores y creencias incluyen sensaciones de desolación, desesperación, frustración e indefensión.
La percepción de su líder o líderes agresores queda alterada, al desarrollar el trastorno del «Síndrome de Estocolmo».
El líder sectario se vale de la fe religiosa o ideología e
intereses espirituales particulares de la población en la cual desea establecer
su secta. Tiene que basar su empresa en los fundamentos de fe e interés de su
población, porque tiene que lograr empatía para atraer y mantener a su
clientela. Debido a ello, se ve obligado a citar con frecuencia, los pasajes más
convenientes de los libros sagrados de su población, mostrando total afinidad
con las verdades de fe de la población, para adaptarlos a las nuevas creencias y
valores de fe, que les enseñará a puerta cerrada. El líder sectario se enfoca en
lograr que las creencias e ideologías o misión de salvación de su secta,
consigan en sus clientes suficiente arraigue. El utiliza estos pasajes para
interpretar, explicar la doctrina e integrar los nuevos valores y creencias en
la psiquis de sus adeptos. El libro sagrado es una prueba, una verdad de fe
cierta, que le servirá para convencer al adepto de la autenticidad y veracidad
de la nueva doctrina que le enseña. Se vale de libros de fe religiosa, tan solo
para manipular.
Aprovecha el líder sectario toda oportunidad posible para alcanzar su
finalidad: "el mayor éxito de su empresa y la satisfacción de sus desenfrenadas
necesidades emocionales, psicológicas, sociales y físicas". Para alcanzarlo
desarrollará 'un sistema de normas fuertemente estructurado sobre cómo la gente
debe vivir y sobre sus expectativas sociales y de vida'. Son rigurosas reglas
que todos deberán cumplir. Suele cederle cierto poder y distinción tan solo a
los que él identifique como líderes que han superado al resto del grupo en sus
encomiendas y cuya fidelidad ha sido probada. El líder justifica su liderato
reconociendo sus esfuerzos y logros intencionalmente, para justificar ante el
resto del grupo las privilegiadas posiciones de poder que a ellos les ha dado.
Reconoce en ellos, ante el
resto de los adeptos, ciertos logros, dones especiales o poderes sobrenaturales
alcanzados. El líder fundador suele expresar comentarios alagadores hacia estos líderes subalternos, pero siempre dejando ante todos
bien claro el que son muy inferiores a él, inclusive a través de insultos y/o humillaciones ocasionales. Se han dado varios casos en los cuales el líder fundador ha sometido a golpes físicos a sus líderes subalternos, para mantenerles psicológicamente subordinados a él.
Aún así el líder fundador infunde en el resto del grupo obediencia, respeto, estima y admiración especial hacia sus líderes subalternos, convirtiendo
tal posición en una de prestigio y hasta de privilegiada libertad. Dentro de este tipo de sectas,
en las cuales los líderes subalternos mantienen su imagen de poder, a pesar de ser humillados por el líder fundador, surge un efecto psicológico de impotencia aguda en el
resto de los adeptos que les deben obediencia;
lo cual da gran satisfacción a las necesidades, objetivos y finalidades del líder fundador con su empresa. El líder fundador necesita
beneficiarse de iniciados que tengan poder económico, legal o social; y por lo tanto,
suele elevarles rápidamente a rangos con liderato, para incentivarles positivamente hacia la secta, dejándoles gozar de ciertos privilegios y poder. Les necesita, pues con la ayuda de ellos podrá conseguir el éxito
y la de su empresa. En la mayoría de los casos suelen ser tan solo personas
adineradas, con posiciones profesionales convenientes o de poder y con
distinguida influencia social, aunque también ocasionalmente, se ha dado el caso de
líderes fundadores que han nombrado, a sus amantes como líderes subalternos de la secta.
Es importante destacar que el líder sectario
juega con la fe, las buenas intenciones y la búsqueda de una espiritualidad
superior por parte de sus seguidores, no con su inteligencia. A esto se debe el
que tantas personas de alto nivel cultural e intelectual, tantos profesionales
destacados, caigan fácilmente atrapados dentro de una secta. Es común hallar
hasta profesionales destacados en su especialidad. Se equivocan quienes piensan
que las personas captadas por una secta son ignorantes o tontas. Por el
contrario es habitual que caigan en las sectas las personas más inteligentes,
las más solidarias, las más preocupadas por la marcha de la humanidad y del
mundo.
En algunos casos los líderes subalternos con posiciones
privilegiadas, podrían desarrollar el mismo control psicológico y daño sobre el
grupo que le sea asignado. El líder sectario y cada sublíder es capaz de
monitorear el tiempo y la calidad del trabajo rendido por cada adepto. Lo
primordial en la vida de todos los adeptos debe ser la secta, por lo que el
mínimo o nada debe ser invertido en su familia y amigos. Por lo tanto, la
función final de estos líderes será la de controlar la vida social y hasta
íntima de todo el grupo de adeptos. El factor clave o primordial, esencial para
que una secta funcione eficientemente radica precisamente en la habilidad que
tenga el líder para convencer a las personas de la segunda falsa verdad de fe,
el 'creer sin lugar a dudas que Dios habla y se manifiesta sobrenaturalmente, a
través de un 'vidente, mago, gurú, maestro, etc.'. Ese único detalle atrapará a
la persona mentalmente; a partir de entonces, la persona quedará a la merced de
lo que le pida Dios a través de esa persona. ¿Cómo logra convencerles?
Precisamente demostrándole a las personas milagros, con actividades, prácticas y
ejercicios sugestivos que provocan supuestas experiencias sobrenaturales y
extrasensoriales.
Este tipo de negocio se mantiene a través de la segunda
premisa, la falsa verdad de fe que consiste en creer que 'escuchan a Dios a
través del líder' y para que sigan creyendo el engaño tendrá que enclaustrarles
dentro de un ambiente controlado, manteniéndoles experimentando manifestaciones
místicas y milagros; a esto se debe la indispensable práctica de enajenar
socialmente al adepto que entra en una secta. Esa es la trampa inesperada, muy
necesaria para poder mantenerles creyendo en los beneficios milagrosos del
producto. La persona cree que es lo que tiene que hacer porque Dios mismo se lo
pide, pero tan solo pagando el precio conseguirá el producto prometido. La fe en
ese líder o en esos líderes es lo que facilita la capacidad de control mental
sobre sus adeptos, pero para mantener dicha fe, el líder tiene que mantenerles
motivados. La ilusión de poder experimentar el mundo divino y espiritual en
vida, de claramente comunicarse con seres espirituales y divinos, de llegar a
traspasar las barreras de la materia, y el cumplimiento de sus mayores sueños e
ilusiones en la vida es lo que los líderes sectarios les ofrecen, a cambio de
que sigan sus directrices al pie de la letra.
El megalómano líder sectario necesita que las riquezas de su
empresa superen las del mundo, necesita ganárselo todo; y por lo tanto, tiene que
motivar en sus adeptos la cooperación, el trabajo voluntario, gratuito y desinteresado para su empresa, sin esperar
otra ganancia económica o material, que no sea la de lograr su desarrollo espiritual y personal. Una invitación para que el
adepto en potencia se integre al grupo y cambie de vida no es suficiente ni
eficiente, tiene que fabricar una gran 'necesidad'. Para lograrlo centrará su
discurso en señalar los males del mundo, en sus vidas, sus frustraciones, las de sus padres y amigos, y sobre todo busca
hacerles sentir culpables y responsables por todas las penas y males que han
sufrido en la vida; todo como resultado de no haber respondido al llamado que
Dios le hace al hombre constantemente de superarse espiritualmente. Aprovechará
la oportunidad para acusar a las iglesias cristianas de ser las responsables del
caos de la humanidad, por ser transmisoras de un mensaje básico que no motiva al
ser humano a crecer en lo espiritual. Tal discurso concluye con la revelación de
que Dios le ha encomendado el invitarles a superarse espiritualmente y de
conocerle mejor. Les sugiere la importancia de seguir asistiendo a sus charlas y
reuniones y les invita a seguir envolviéndose con su grupo consagrado de
adeptos, que evoluciona en lo espiritual a paso veloz y cumple, en forma
especial, con la voluntad de Dios. Les deja saber que su grupo sigue un camino
místico de ascensión espiritual, que experimentan una vida nueva y maravillosa,
aparte de recibir el privilegio de conocer secretos místicos. Luego les advierte
que si valientemente toman la decisión de responder positivamente al llamado de
Dios, recibirán el premio de alcanzar un 'despertar de la consciencia, al mundo
espiritual' o a la 'verdad y la iluminación' o expresa que recibirán la
oportunidad de llegar convertirse en 'santos'.
La víctima es generalmente una persona motivada por la
curiosidad, que anda en búsqueda de una respuesta a varios interrogantes
o sencillamente busca un cambio de vida, pero en otros casos es tan solo una
persona motivada por un profundo anhelo de enmienda y superación. Por dicha
razón, el discurso inicial del líder gira alrededor del tema del 'llamado de
Dios' a cambiar de vida. Ofrece lo que el cliente anda buscando, revelándole el
mensaje divino, que Dios, según él, le ha encomendado. Les dice que por ser lo
que Dios le pide a cada uno de los que le escuchan es que en esos momentos,
están ante su presencia. Para mantener su interés y capturarles necesitará crear
en el receptor alguna necesidad y para ello tendrá que fabricar alguna culpa. El
líder le hace creer que los del mundo, los que no siguen el camino, son los
culpables de todo mal y están perdidos. La víctima que ciegamente crea en lo que
le dice el líder entrará a la secta y el líder le hará creer
que al integrarse está cumpliendo con la voluntad de Dios, ya que dentro
del grupo conseguirá superarse, iluminarse o santificarse. Una gran cantidad de
sectas añaden también el dato del 'castigo' o 'catástrofe mundial', lo cual
aseguran que sin lugar a dudas ocurrirá, aunque el grupo lo ha retrasado por su
respuesta, esfuerzo y determinación en cumplir con la voluntad de Dios.
Como el sentido de culpabilidad infundado es indispensable
para mantener al adepto motivado, una vez que la víctima se transforma en
adepto, el líder comenzará a culparle cada vez que no pueda cumplir con
excelencia las encomiendas asignadas. El iniciado creerá que son sus
fragilidades y defectos, los que no le dejan alcanzar el producto curativo y
milagroso que tanto desea conseguir a través de la secta. Por otro lado,
es testigo del éxito, que no duda han alcanzado otros, a quienes el líder
fundador reconoce con distinción y hasta les nombra representantes o líderes
subalternos. El líder le hace creer que las posiciones las han conseguido por su
extraordinario esfuerzo en superarse, por sus propios méritos y el hecho de que
las hayan recibido es una evidencia de que cualquiera podría 'despertar al mundo sobrenatural' y de que ellos podrían alcanzar lo mismo. Las distinciones de esas
personas se convierten en evidencia motivadora para los adeptos más sometidos,
así se mantienen ilusionados, con la esperanza de alcanzar el codiciado producto
milagroso. Para poder manipular hábilmente a los adeptos el éxito tiene que
proyectarse, dentro de una secta, como el resultado de haber seguido fielmente
las instrucciones y doctrinas dictadas por los superiores. En cambio los
fracasos tienen que atribuirse a los defectos o falta de fe suficiente por parte
de los adeptos.
La fe en la sobrenaturalidad y veracidad del líder será la
trampa que les mantendrá sometidos, esforzándose por alcanzar sus mayores
ilusiones. Los líderes sectarios y todos los que se encuentran en la cúspide,
aseguran haber alcanzado los sueños que el adepto tanto ansía. Los privilegios y
poderes de quienes se encuentran en la cúspide de la pirámide de poder resultan
ser un gran estímulo, pero la realidad es que sin la aprobación y reconocimiento
del líder serán imposibles de alcanzar. La justicia del líder es para todos los
adeptos infalible. La excusa de no haberse sometido excelentemente a las
directrices y encomiendas recibidas será suficiente argumento para justificar el
fracaso de cualquier adepto. Eso les hace creer el líder, por lo que muchos
sobrevivirán eternamente frustrados, sin lograr alcanzar los niveles de
distinción, poder y respeto que los privilegiados líderes subalternos en tan
poco tiempo han logrado. Los privilegios, la sobrenaturalidad y estima que gozan
esos líderes en forma distinguida quedan justificadas por los extraordinarios
esfuerzos y méritos que allegadamente han alcanzado. Los adeptos que se
encuentran en la base de la pirámide de poder de la secta se someterán al
sacrificio, mortificación, humillación y supresión de necesidades que sea
necesaria para recuperar su estima y ser reconocidos. Es entonces, cuando la
conveniente creencia esotérica de 'destruir el ego' cae como anillo al dedo. Les
hace creer que para subir a un nivel espiritual superior los adeptos tendrán que
luchar en contra de sus propias necesidades emocionales, psicológicas,
económicas y físicas; desapareciendo ellos para vivir tan solo por la misión y
metas de la secta. Bajo tanta coerción se deprimirán, pero no perderán la
esperanza, pensando que si se someten excelentemente a las directrices
predeterminadas encontrarán el éxito. Motivados por tal esperanza y buscando
escapar de su depresión, se esforzarán por someterse al camino que el líder
asegura es la única vía para alcanzar sus nuevos objetivos y mayores sueños.
Extrema admiración al punto de la idolatría hacia seres
humanos como ellos, pero que consideran superiores, ejemplares y dignos de
imitar, combinado con una autoestima gravemente lastimada, más que ilusión
genera ansiedad. Ansían superarse por alcanzar logros y en la medida en que más
aumente su ansiedad, más dóciles y sometidos quedarán. La fe se transforma en
fanatismo por el líder, por sus manifestaciones sobrenaturales, convencidos por
las evidencias milagrosas que ellos mismos creen haber presenciado. Ellos quedan
convencidos, sin lugar a dudas, porque aprendieron del líder la falsa conclusión
que en su psiquis integraron como verdad de fe y que repiten también a viva voz:
'que el dudar sería una debilidad, flaquear, un fracaso, fallarle a Dios y a sí
mismos o un pecado'. Fallar será señalado y castigado con desprecio y
humillación. El castigo inspirar temor. Las amenazas de grandes castigos a su
vez inspiran terror. Aumenta de esta manera la ansiedad ante el peligro de
fallar y unida a la esperanza de evolucionar o subir a un nivel espiritual
superior será el motor que les mantendrá energéticamente poniendo su mayor
esfuerzo.
Aprovechándose de la frustración, de la ansiedad, el maltrato
y del terror, doblegará a cada adepto a sus deseos; les esclavizará, ocultando
su objetivo empresarial, el cual disfrazará de misión. Lo hará por medio de
obligatorios trabajos, favores y contribuciones económicas. Si los adeptos no
consiguen nuevos iniciados mostrarán ante el líder y todo el grupo sectario su
fracaso, así que como buenos vendedores tendrán que hacerles ver a todos que el
producto que promocionan es lo mejor que les ha ocurrido en sus vidas. De esta
manera, el líder sectario logra someter a sus adeptos a una
condición esclavizante. Les mantiene trabajando recordándoles que esa es su
responsabilidad ante Dios, su deber, misión y razón de existencia. En la medida
en que mayor sea el nivel de ansiedad infligido en aspirar a subir de nivel
espiritual o en esforzarse por conseguir un estatus superior de poder o de
divinidad, sobrenaturalidad y conocimientos ocultos, mayor será la capacidad
destructiva de la secta. A mayor ansiedad producida por la intensa coerción,
mayor será el nivel de daño y sufrimiento en los adeptos. Esa es la vida que
realmente vive el adepto dentro de una secta.
Las sectas son dirigidas por líderes megalómanos con delirios
de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia y obsesión compulsiva de control. Son
también narcisistas, sufren una necesidad extrema e insaciable de aceptación y
admiración. Sin embargo, lo que mayormente les controla, como consecuencia de su
‘Trastorno Antisocial de la Personalidad’, es que son altamente egocéntricos,
poseen una baja capacidad para establecer relaciones emocionales fieles e
íntimas y son insensibles al dolor ajeno. Necesitan sentir satisfacción
constante, tanto en lo emocional como en lo fisiológico; sus deseos suelen ser
exacerbados también en lo sexual y una pareja estable no suele satisfacer en
ellos tales necesidades. Sobre todo, su necesidad permanente de control les
lleva a prestar gran atención a cualquier neurosis, debilidad y/o necesidad que
puedan identificar en sus adeptos, para poder manipularles luego; a fin de que
se rindan a sus exigencias y colaboren en la consecución de sus fines,
ocultamente perversos. Sin embargo, el líder sectario más peligroso suele surgir
en quien, en adición a los anteriormente mencionados, sufre también del
‘Trastorno de Esquizofrenia Paranoide’. Esos son los que alegan visiones,
manifestaciones sobrenaturales y delirios constantes de persecución; creen que
la gente murmura, se sienten amenazados y la ansiedad provoca en ellos
agresiones resultantes.
Los que están más cercanos al líder de la secta son los más
perjudicados, ya sean familiares o personas hacia las cuales el líder no sienta
siquiera un mínimo de respeto. Aunque en algunas sectas, los líderes subalternos
también sufren de tal suerte, los más maltratados suelen ser los
familiares y/o los adeptos más indefensos que él escoge para ejecutar cualquier acto ilícito,
al poder aprovecharse de su fidelidad, fe, sumisión y admiración. En ocasiones viola su dignidad humana, con maltratos de todo tipo, abuso sexual y hasta prostitución. Suelen desprestigiar a las más maltratadas de sus víctimas,
frente al resto de adeptos, para asegurar el que nadie les crea, en caso de que
le delaten. En general, logra ejercer su mayor poder, al poder aprovecharse de
su estatus familiar o social, dentro de la secta. Su mayor objetivo es alcanzar la
mayor fe y confianza de los adeptos. Si creen que es el portavoz de Dios, conseguirá que se rindan todos a sus pies. Hay que destacar también, que aún gozando de
todos los privilegios y beneficios económicos, hasta el mismo líder fundador es
víctima de sus propias creencias, a pesar de las técnicas de manipulación que
utiliza, debido a que cree sus propios delirios y fantasías. Nadie puede imponer
una creencia religiosa en los demás, si él mismo no cree en ellas. El primer
engañado es el mismo líder, el trastorno antisocial de la personalidad que sufre,
suele estar acompañado de delirios y fantasías.
El líder sectario es una persona muy carismática, consciente
de su claro objetivo empresarial y lo disfraza de valores culturales o de la fe
religiosa de su clientela. El líder carismático se presenta como divinidad
encarnada, como intermediario entre cualquier ente espiritual y los hombres.
Tanto videntes, como médiums, guías, maestros y directores espirituales tienen
el potencial para convertirse en líderes sectarios. Un líder sectario sabe
capturar a sus fieles adeptos, identificando la necesidad emocional, psicológica
y hasta física del grupo social de su secta, o sea de su clientela y el producto
que ofrece tiene que suplir todas esas necesidades.
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Diferencias
Religión y una Secta
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Secta o Culto
Religioso Peligroso
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Religión Institucionalizada (Iglesia)
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Grupo esotérico.
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Grupo exotérico (doctrina
común, accesible a todos, sin secretos y fácil de
comprender.)
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Fomenta dinámicas
internas cerradas, secretas y ocultas al público
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Fomenta dinámicas
abiertas, comunes y accesibles al vulgo
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Controla, somete o
persuade con engaños a sus miembros para que sus vidas giren
alrededor de la figura del líder y acepten las creencias y las
prácticas del grupo sin someterlas a juicio crítico.
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Informa, educa y fomenta
el sentido crítico de sus miembros para que construyan vidas
personales autónomas, libres y ajustadas a la cultura y sociedad.
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Sus prácticas pueden
provocar diversas patologías y actos delictivos
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Sus prácticas están
encaminadas a actos piadosos, al bien común y a la sanación
espiritual
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Son excluyentes (dan la
espalda a la sociedad) y exclusivas. Exclusividad: la secta exige a
sus fieles un sometimiento absoluto convirtiéndose en lo más
importante en la vida de ese individuo.
|
Son incluyentes,
insertadas en la cultura y sociedad donde se instalan.
Tolerantes con las
costumbres culturales y sociales.
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Grupos cerrados a la
observación y escrutinio externo.
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Congregaciones abiertas
al escrutinio público.
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Autorreferenciales, i.e.
sus dogmas y credos se generan en secreto desde la mente de una sola
persona (líder) y sin referencias verificables por la ciencia o por
la historia. Sus credos son conocidos sólo por los iniciados. El
único referente aceptado es la voz del líder, único con el poder
absoluto.
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Referencias a escritos
públicos, dogmas abiertos y sometidos al escrutinio público,
científico e histórico. Sus credos son accesibles a todos, iniciados
o no.
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Grupo contractual que
pone el acento sobre el dominio y sometimiento psicológico de sus
miembros.
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Institución de salvación
que privilegia la extensión de su influencia
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Se colocan separadas
respecto de la sociedad en su conjunto y tienden a rechazar todo
lazo con ella, e incluso hasta el diálogo.
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Está dispuesta a
adaptarse a los cambios sociales, y si es necesario, adquirir
compromisos con el Estado, sin importar el gobierno de turno.
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Explotan económicamente a
sus miembros.
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No exigen cuotas, ni
tributos especiales.
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