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Caracteristicas de la
Personalidad Mas Destacadas
en los Lideres Sectarios ©MS Myrna García 2011
Desde el punto de vista de la Psicología, tras analizar los diferentes casos de líderes sectarios, podemos llegar a la conclusión de que los líderes sectarios poseen generalmente tres tipos de cualidades o características básicas; son
Carismáticos y poseen dos tipos de trastornos de la personalidad: el
Trastorno Antisocial de la Personalidad y el Trastorno Narcisista de la Personalidad.
Personalidad Carismática-
El carisma es la capacidad de atraer y el encanto que posee una persona para influir a las personas que le rodean. Varios de los factores que poseen las personas carismáticas son la confianza, la exuberancia, el optimismo, una sonrisa fácil y expresiva, el lenguaje corporal, una voz amable y apasionada. Según el Dr. Ronald E. Riggio, Profesor de Psicología de la Universidad de Riverside, en California, el carisma personal está caracterizado por un conjunto de habilidades complejas y sofisticadas, tanto sociales como emocionales. Tales habilidades les permiten afectar e influir, a un nivel emocional intenso a otras personas; les permiten comunicarse eficazmente y establecer fuertes conexiones interpersonales. Dicho sea de paso, el carisma y la alta inteligencia emocional están estrechamente relacionados. La inteligencia emocional (IE), según lo expone Daniel Goleman, destacado editor de "Psychology Today" y profesor de psicología en la Universidad de Harvard. es la capacidad de identificar, reconocer los propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarlos, de evaluar y controlar las emociones de uno mismo, de los demás y de los grupos; y de manejar adecuadamente las relaciones que se sostienen con los demás y con las personas mismas. Estas habilidades pueden ser aprendidas y son el factor clave que les consiguen el éxito dentro de las diferentes contingencias de la vida. Hoy día se han elaborado escalas para evaluae la IE. La inteligencia es un concepto muy amplio, que implica la capacidad del individuo para llevar a término exitosamente una empresa, e incluye la Inteligencia Cognitiva (IC) y la Inteligencia Emocional (IE). Según Goleman, ambos tipos de inteligencia son importantes; pero el IQ, en el mejor de los casos, contribuye tan solo en un 20% como factor que determinan el éxito en la vida de uno. Esto nos deja claro el porqué los líderes sectarios son tan existosos, ya que estos realmente se distinguen mayormente no por su inteligencia académica, sino por su alta inteligencia emocional.
Dr. Dean Keith Simonton, profesor de la Universidad de California y autor del libro "¿Por qué los Presidentes son Existosos?" explica que ellos utilizan un lenguaje muy significativo, palabras que expresan emociones básicas, sensaciones o conceptos claves como el amor, el odio, la codicia y maldad; esa habilidad y riqueza al comunicarse permite el que se conecten con el público. Lo que sucede es que la gente no posee tan ricas asociaciones con palabras abstractas tales como la inferencia, el concepto o la lógica. Sí encuentran asociaciones con 'yo siento tu dolor' y no tanto con 'entiendo tu punto de vista'. Los presidentes más carismáticos se conectan emocionalmente con la gente hablando, no con sus cerebros, sino con su corazón. Por ello, manipulando las emociones de todos pueden controlar tan efectivamente a su grupo de adeptos.
El 'Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales' (DSM-IV-TR: 4ta. Edic Revisada) define los dos trastornos de personalidad más destacados en los líderes sectarios, según los siguientes criterios:
F60.2 Trastorno Antisocial de la Personalidad (301.7):- Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:
- Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención
- Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer
- Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
- Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
- Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
- Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
- Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros
- El sujeto tiene al menos 18 años.
- Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.
- El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco.
F60.8 Trastorno Narcisista de la Personalidad (301.81):
Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatia, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
- Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
- Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
- Cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
- Exige una admiración excesiva.
- Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
- Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
- Carece de empatia: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
- Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
- Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.
* Algunos líderes sectarios manifiestan cualidades de personalidad correspondientes al Trastorno Disociativo No Especificado (Trastorno Disociativo por Trance’ - Código DSM-IV-TR 300.15). Son los líderes que llegan a creer haber experimentado una ‘posesión’, un trance a través del cual un espíritu, alguna divinidad, Mahoma, Dios, Budah, un profeta, un ángel, Jesús, un ángel, etc. entró en su cuerpo, habla y actúa por ellos. Sin embargo, realmente muchos líderes tan solo simulan la experiencia intencionalmente, en respuesta a la necesidad que sienten de convencer a sus seguidores sobre su superioridad y cualidades divinas, para poder manipularles y utilizarles para obtener un beneficio personal o por placer; todo en respuesta a los trastornos de Personalidad anteriormente mencionados: el Antisocial de la Personalidad y el Narcisista.
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Características de Personalidad del Líder
Sectario y Su Poder Persuasivo
©Enid Miranda, Ph. D.
2007
Las características
de los cultos son el reflejo de la
personalidad de sus líderes.
Por lo tanto, mientras más carismático o
atractivo sea el líder, mayor poder ejercerá
sobre la masa y mayor será el grado de
dependencia psicológica y peligrosidad del
grupo.
Hay que señalar que
el sentido que le damos al término carisma
no tiene nada que ver con el sentido bíblico
que hace referencia a los dones del espíritu
que Dios le concede a los hombres.
En el contexto del
fenómeno cúltico, el sentido del término
'carisma' es el de Max Weber (1963):
"cualidad excepcional en un individuo
quien, aparentando poseer poderes
sobrenaturales, providenciales o
extraordinarios, tiene éxito en congregar
discípulos a su alrededor.
Su “facilidad de
palabra”, su labia, junto con una arreglada
imagen física a tono con la ideología del
grupo, es la base de la manipulación que
ejercen sobre sus seguidores. La forma de
vestir, su cabello, su forma de hablar y de
caminar, los manerismos con los que subraya
su predicación... todo en ellos está
debidamente estudiado y explotado para
atraer a los desprevenidos."
Psicópatas
Al carisma del líder hay que adornarlo con
las características de un tipo de
personalidad que los profesionales de la
salud mental han definido como psicópata;
entendiendo por esto un trastorno de
personalidad.
La mayoría de los
psicópatas parecen, a primera vista, muy
normales, interesantes e incluso
encantadores y humildes. Pero en realidad
son violentos y no soportan que se les lleve
la contraria en nada. Al menor asomo de
contrariedad, manifiestan una rabia
aterradora, una desconfianza global y una
incapacidad aplastante para soportar o
afrontar las más mínimas frustraciones. “El
psicópata tiene que conseguir lo que desea,
sin importar a qué precio” (Magid &
McKelvey, 1982). Por eso, huyen con
frecuencia, se esconden tras la máscara de
la dulzura y la humildad, a veces del
sufrimiento.
Autoritarios
Son autoritarios al extremo que ellos mismos
se constituyen en la ley. La pueden violar
porque están por encima de ella, de hecho,
ellos son sus creadores.
Mentirosos
Son mentirosos compulsivos, adictos de la
mentira, mienten siempre, aún cuando no lo
necesitan. No les importa mentir y lo hacen
con la mayor frialdad del mundo. Incluso
cuando es obvio que mienten, insisten
tranquilamente en la mentira y la sostienen
ante cualquier tribunal.
Divinos,
megalómanos (delirio de grandeza)
y egocéntricos
El endiosamiento o divinización es otra
característica común a todos los líderes
sectarios. Por eso, parte de la fabricación
de la mentira que sustenta el engaño se basa
en autoproclamarse divino.
Tienen delirios de
grandeza. Creen que son semidioses,
mesías, ángeles, enviados o un escogido.
Por eso es frecuente que acompañen sus
nombres con epítetos como 'Reencarnación
de Juan el Bautista', de 'Jesucristo'
o del mismo Dios, 'El Mesías', 'El
Profeta', 'El Vidente', etc.
Juran y perjuran que
todo les pertenece por derecho propio, desde
la Verdad hasta las personas, a quienes
consideran objetos personales para su
consumo.
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Dinámicas
Internas
En
Los
Cultos
Peligrosos
y las
Técnicas que utiliza el líder sectario para lograr atraer, controlar y someter a cada individuo y a las multitudes.
Por: Myrna García, MS y Enid
Miranda, Ph. D.
Durante la etapa del proselitismo, como una
estrategia dirigida a incrementar la cantidad de adeptos, el líder sectario
señala e identifica algún grave problema social que hay que solucionar y a la
vez va induciendo en sus seguidores la idea de que él es el único que tiene la
solución. El problema identificado por el líder se convierte en el elemento
aglutinador que atrae a futuros adeptos. Y es que el sujeto humano es, por
excelencia, un buscador de soluciones. Somos animales racionales y, como tales,
intentamos dar respuestas a los grandes y eternos problemas del universo, del
mundo, de la vida y de la muerte. El líder lo sabe y lo utiliza a su favor como
instrumento de manipulación y coerción psicológica. La identificación de un
problema nombrado por el líder sectario es la motivación necesaria para activar
en la persona esa necesidad de búsqueda que nos caracteriza como humanos. En las
sectas siempre se le ofrece al público espectador, a la clientela, la maravilla
de su organización como una milagrosa y la única solución a todos sus problemas.
Ese es el fundamento de las prácticas proselitistas que utilizan los líderes.
En el momento en que la persona le compra el
producto, se vuelve parte de la secta y se convierte en adepto seguidor del
líder. Comienza entonces el acoso por parte del líder. Se le exige al adepto
contribuir económicamente y realizar tareas cada vez más difíciles y absurdas de
realizar. Estas tareas son previamente diseñadas a base de observar y estudiar en el adepto sus características
particulares de personalidad, sus fortalezas y debilidades, así como sus maneras
de pensarlas, sentirlas y sufrirlas. Conociendo estas particularidades, el líder
puede diseñar un sistema de estrategias para mantener motivado y cautivo al
adepto.
El líder sectario organiza un sistema de trabajo
continuo en el que las tareas, los trabajos y las responsabilidades asignadas a
cada cual van aumentando en calidad y cantidad. El adepto, por su parte, recibe
la gratificación con la concesión de un rango, título sectario o reconocimiento
por parte del líder y del grupo. Pero en realidad todo dependerá de la
importancia que su contribución tenga para el líder y de la lealtad personal que
el sujeto muestre hacia él. Ambas cosas, la contribución y la lealtad al líder,
justifican la
discriminación dentro del grupo.
Dentro de la secta imperan diferentes niveles de
autoridad, privilegios y confianza. En los estratos más cercanos al líder, se
sitúa siempre un grupo reducido de privilegiados y escogidos que tienen, a su
vez, otros grupos a su cargo. Así se va elaborando una cadena de mando de
líderes a cargo de otros líderes de menor rango.
Los líderes de menor rango, suelen ser más numerosos,
pero su poder y privilegios son más reducidos que el de sus superiores. Ésta es la
típica forma piramidal de mando, tan común en todas las sectas, a la base de la
cual se encuentra el resto de los adeptos, que tan sólo acatan y obedecen las
órdenes de todos los superiores y no tienen permiso para pensar o decidir por sí
mismos.
A los adeptos situados en la base de la pirámide
también se les estimula el deseo de alcanzar niveles más altos dentro de la
organización. Por eso suelen sentirse ansiosos y oprimidos. El sentido de
incomodidad que les crea su visión dentro del organigrama les motiva trabajar
cada vez más fuerte para subir en la escala de mando, pode y privilegios. Las
expectativas que se generan en la mente del adepto mantienen motivado al adepto.
El sistema piramidal contiene otro elemento que
favorece al líder. Su propio diseño permite generar motivación interna en los
adeptos sin necesidad de estímulos externos. La estructura de control piramidal
dentro de un grupo es tan sólida, fuerte y eficaz, que puede garantizar el
funcionamiento de toda una empresa. La fe de los adeptos en la doctrina que
imparte el líder, quien siempre ocupa la cúspide
de la pirámide, es el motor central que mantiene funcionando enérgicamente a
toda la estructura. Sin embargo, la doctrina siempre es la excusa que justifica
el funcionamiento de la empresa.
Pero, más allá de la fe del adepto y de la doctrina
diseñada por el líder, las dinámicas internas de todas las sectas se alimentan
del engaño, de la manipulación, de la dependencia y de la explotación. Las
sectas explotan en las personas su propia estima, su tiempo, sus habilidades, su
fe y su sentido de lealtad. Pero sobre todo, explotan, con fines manipulativos,
lo que la persona reconoce como un problema o defecto de personalidad propio que
le desagrada y avergüenza y, por tanto desea erradicar de su autoimagen.
El líder está continuamente socavando la autoestima
del adepto, ya que, en la medida en que se sienta inferior, en esa misma medida,
el líder se presentará como un ser superior. Recuérdese que esta creencia de
superioridad es típica de los líderes sectarios, quienes padecen de "Trastorno
Narcisista de la Personalidad" (DSM-IV sección 301.81). Es la idea de que “soy
superior a ti porque tú eres nadie. Soy mejor que tú y por eso tu deber es
obedecerme y mi derecho es reclamarte”,
La destrucción sistemática de la autoestima del
adepto, por un lado, y el adoctrinamiento, por otro lado, se aderezan con una
buena dosis de técnicas de persuasión coercitiva. Así los adeptos irán desarrollando “Trastornos
Disociativos de la Personalidad”. El desarrollo de estos trastornos en los adeptos le facilita a los líderes sectarios el poder controlarles mentalmente. De esta manera, pueden retenerles y mantenerles atrapados dentro de la secta, para que trabajen sin sueldo y para poder convertirles en sujetos
errantes que lo dejarán todo, familia, hijos y pertenencias, en nombre de la
secta.
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